Llevamos semanas leyendo titulares que parecen sacados de una película de catástrofes: «el queroseno se ha duplicado», «las aerolíneas cancelan miles de vuelos», «volar volverá a ser un lujo». La realidad, como casi siempre, es bastante más matizada. Sí, hay un problema real con el combustible de aviación. Pero no, no tienes por qué cancelar tus vacaciones de verano ni vaciarte el bolsillo. Te explicamos qué está pasando de verdad y qué significa para ti.
¿Qué está pasando con el precio del queroseno?
El origen de todo está en Oriente Medio. Las tensiones derivadas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán han generado disrupciones importantes en el estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 40% del combustible de aviación que llega a Europa. A eso se suma que Kuwait, uno de los mayores exportadores mundiales de jet fuel, ha visto sus suministros paralizados. El resultado: el precio del queroseno de aviación ha llegado a duplicarse en pocas semanas, rozando los 200 dólares por barril, frente a los 90 de media en 2025.
Las noticias que llegan de otras aerolíneas europeas son llamativas: el grupo Lufthansa ha anunciado la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia hasta octubre, KLM ha suspendido 160 vuelos en mayo, y la escandinava SAS ha eliminado cerca de 1.000 operaciones en abril. Son cifras que suenan grandes, pero conviene ponerlas en contexto.
¿Y España? ¿Estamos igual de expuestos?
Aquí viene la primera buena noticia para el viajero español: no. España tiene una posición relativamente privilegiada en esta crisis. El país cuenta con una alta capacidad de refino propia y una dependencia limitada del crudo procedente de Oriente Medio. Las aerolíneas que operan desde aquí confirman tener el suministro garantizado. El Gobierno también ha trasladado tranquilidad al respecto.
Entre las compañías españolas, de momento solo Volotea ha tomado medidas concretas: recortar un 1% de su capacidad y aplicar un recargo de hasta 14 euros por billete. Ryanair, Vueling e Iberia, que son las que más vuelos operan desde España, no han anunciado cancelaciones ni recargos generalizados. La demanda de vuelos en el mercado doméstico sigue siendo fuerte y no se observan caídas en las reservas.

Entonces, ¿va a subir el precio de mi billete?
Aquí toca ser honestos: algo sí va a notarse, pero mucho menos de lo que los titulares sugieren. El combustible representa entre el 25% y el 40% del coste operativo de una aerolínea, dependiendo del modelo de negocio y la distancia de las rutas. Una subida del 96% en ese componente tiene que trasladarse en alguna medida al billete. Pero hay factores que amortiguan el golpe:
- Las coberturas financieras (hedging): La mayoría de las aerolíneas tienen contratos de compra de combustible a futuro que cubren entre el 60% y el 80% de sus necesidades durante varios trimestres. Es decir, gran parte del queroseno que usarán en los próximos meses ya está pagado a precios anteriores a la crisis, que rondaban los 70 dólares por barril.
- La competencia del mercado: El mercado europeo de vuelos, especialmente el de corta y media distancia, está muy competido. Ryanair, easyJet, Vueling y compañía no pueden subir precios de forma libre sin perder pasajeros frente a rivales. Eso actúa como freno natural.
- La regulación europea: El Reglamento UE 261/2004 es claro: una aerolínea no puede subir el precio de un billete ya comprado. Si lo hace, el pasajero puede negarse a pagar. Si cancela el vuelo alegando costes del combustible, eso no se considera causa de fuerza mayor y el viajero tiene derecho a reembolso completo o vuelo alternativo, más compensación de hasta 600 euros.
En la práctica, el impacto más probable para quien compre vuelos nuevos en los próximos meses es un encarecimiento moderado. Algunas estimaciones apuntan a subidas de entre un 8% y un 9% en tarifas nuevas para rutas europeas. En un billete de ida y vuelta de 100 euros, eso son entre 8 y 9 euros más. Molesto, pero no dramático.
¿Qué puedo hacer yo como viajero?
La situación tiene incertidumbre, pero no justifica el pánico. Estas son las recomendaciones más sensatas:
- No canceles vuelos ya comprados por miedo. Si tu billete está pagado, está protegido. El precio no puede subir después de la compra. Espera a que sea la aerolínea quien tome decisiones, no tú.
- Si tienes un viaje planeado, reserva cuanto antes. Las tarifas que existen ahora reflejan los precios actuales. Si el conflicto se prolonga y los contratos de cobertura de las aerolíneas vencen sin renovarse, los billetes futuros podrían ser más caros. La antelación es tu aliada.
- Prioriza aerolíneas con sólidas coberturas financieras. Grupos como IAG (Iberia, Vueling, British Airways) suelen tener estrategias de hedging robustas que les permiten absorber mejor este tipo de shocks.
- Conoce tus derechos. Si tu vuelo se cancela, independientemente del motivo alegado por la aerolínea, tienes derecho a reembolso completo o alternativa. El combustible caro no es excusa legal para dejarte tirado.

Conclusión: el ruido es más grande que el problema real
La crisis del queroseno es real y merece atención. Pero la distancia entre los titulares catastrofistas y lo que realmente va a afectar al viajero español medio es considerable. España está mejor protegida que otros mercados europeos, las aerolíneas tienen colchones financieros que absorben parte del golpe, y la regulación europea te protege frente a abusos. Lo que sí es razonable esperar es una subida moderada en tarifas para nuevas reservas y, en algunos destinos lejanos, menos opciones de vuelo.
En definitiva: sigue viajando, sigue buscando vuelos y toma decisiones con información, no con miedo. La situación geopolítica puede cambiar en semanas, y con ella, los precios del combustible. Lo que no cambia es que cuanto antes reserves, más control tienes sobre lo que pagas.
