Crisis del queroseno, junio 2026: las aerolíneas pierden la mitad de sus beneficios y tus vuelos este verano serán más caros

Hace unas semanas el tema copaba portadas. Ahora el ruido mediático ha bajado, pero la crisis del queroseno no ha desaparecido: sigue ahí, moldeando en silencio los precios de los billetes, los horarios de vuelo y el futuro de algunas aerolíneas. Si tienes un viaje planeado para este verano o estás pensando en reservar algo para otoño, merece la pena que sepas en qué punto estamos a 11 de junio de 2026.

crisis queroseno vuelos 2026 – Avión comercial en pista de aeropuerto con cielo nublado, bidones de combustible en primer plano

¿Qué ha pasado desde mayo? Las cifras que lo explican todo

La cumbre anual de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), celebrada entre el 6 y el 8 de junio en Río de Janeiro, ha dejado números que no dejan lugar a dudas. La organización, que representa a más de 370 aerolíneas responsables del 85% del tráfico aéreo mundial, ha rebajado su previsión de beneficio neto global para 2026 hasta los 23.000 millones de dólares: prácticamente la mitad de los 45.000 millones que el sector ganó en 2025.

El culpable directo es el combustible. Según las estimaciones presentadas en Río por el director general de IATA, Willie Walsh, el precio del queroseno promediará un 70% más que el año pasado, situándose en torno a 152 dólares por barril. El impacto global en la factura de combustible del sector supera los 350.000 millones de dólares en 2026, frente a los 252.000 millones de 2025. Eso son casi 100.000 millones de euros extra que las aerolíneas tienen que cubrir de algún lado, y ese «algún lado» suele ser el bolsillo del pasajero.

Para las aerolíneas europeas el golpe es especialmente duro: según la IATA, verán recortado su beneficio neto un 25% respecto a lo esperado, hasta los 8.300 millones de euros. Walsh fue directo en Río: las subidas de tarifas son inevitables, y el margen del sector se ha reducido al 2%, un nivel que deja muy poco espacio para absorber imprevistos.

¿Y el precio del queroseno va a bajar pronto?

Esta es la pregunta que todo el mundo se hace. La respuesta honesta es: no a corto plazo. Roberto Alvo, consejero delegado de Latam Airlines, fue contundente en la misma rueda de prensa de Río: incluso si se alcanzara un acuerdo de paz inmediato en Oriente Medio, los precios del combustible para aviación seguirán elevados durante el resto de 2026. Las razones son estructurales: las instalaciones de producción tardan meses en recuperarse, los contratos de suministro no se rehacen de un día para otro, y el mercado del queroseno no reacciona tan rápido como el de la gasolina.

A esto se suma otro problema que la cumbre de IATA ha vuelto a poner sobre la mesa: la falta crónica de aviones nuevos. Los pedidos a Airbus y Boeing acumulan más de 18.100 unidades pendientes de entrega, con retrasos que se arrastran desde la pandemia. Volar con flotas más antiguas significa quemar más combustible por kilómetro, lo que agrava aún más el problema de los costes.

Panel de salidas de aeropuerto con vuelos retrasados o cancelados, viajeros mirando pantallas

¿Qué significa esto para el viajero español este verano?

Tres consecuencias concretas que ya se están viendo o que verás en las próximas semanas:

  • Menos vuelos disponibles. Aerolíneas europeas como Lufthansa han cancelado hasta 20.000 vuelos de corto radio para la temporada 2026 y han reducido frecuencias en sus principales hubs. KLM, Transavia y Turkish Airlines también han ajustado su programación. Latam, por su parte, opera en junio cerca de un 3% menos de vuelos de los que había programado inicialmente. Menos oferta suele traducirse en menos competencia de precios.
  • Billetes más caros. La subida de tarifas ya está en marcha. En abril, las aerolíneas estadounidenses gastaron casi 6.500 millones de dólares en combustible, un 78% más que un año antes. Ese sobrecoste se traslada progresivamente a los precios. Walsh reconoció en Río que la demanda aguanta —el tráfico de pasajeros crecerá un 2,1% en 2026—, lo que da a las aerolíneas margen para subir precios sin perder clientes.
  • El viajero español lo nota. Según el Barómetro de Vacaciones 2026 de Europ Assistance e Ipsos, el 55% de los españoles que tienen previsto viajar este verano no saldrá de España. Un dato que refleja cómo el encarecimiento de los vuelos ya está cambiando los hábitos de viaje.

¿Hay algo positivo en todo esto?

Algo sí. A diferencia de las aerolíneas del Golfo Pérsico —que se enfrentan a pérdidas netas estimadas en 4.300 millones de dólares en 2026, con márgenes que pasarán del 9,4% positivo al -6,1%—, las aerolíneas europeas siguen siendo rentables, aunque con márgenes muy ajustados. Y en el caso de Iberia y el grupo IAG, la situación es relativamente menos mala: la compañía ha mantenido su programación de vuelos este verano sin aplicar recargos adicionales por combustible, gracias a una política de cobertura financiera que le permite absorber parte del golpe. Eso sí, su factura total de combustible pasará de 7.000 a 9.000 millones de euros en 2026.

Otro punto a favor de España: el país no depende exclusivamente del crudo de Oriente Medio para su suministro de queroseno, lo que da cierta estabilidad al mercado doméstico frente a lo que ocurre en otras regiones.

Recomendaciones si tienes que volar este verano o otoño

Con este panorama, ¿qué puedes hacer tú?

  • Reserva cuanto antes. Con menos vuelos disponibles y tarifas al alza, esperar a última hora es cada vez más arriesgado. Los precios no van a bajar significativamente en los próximos meses.
  • Compara bien antes de pagar recargos. Algunos operadores siguen añadiendo recargos de combustible de forma variable. Revisa el desglose del precio total, no solo la tarifa base.
  • Considera la flexibilidad de fechas. Volar entre semana o evitar los picos de demanda (primeras semanas de julio y agosto) puede marcar una diferencia de precio notable incluso en este contexto.
  • Otoño e invierno, con cautela. La cumbre de IATA ha dejado claro que el invierno de 2026 se programará con más prudencia que crecimiento. Puede haber menos opciones de vuelo y precios menos competitivos que en años anteriores.
Persona adulta revisando opciones de vuelo en portátil, expresión concentrada, entorno doméstico

Conclusión: la crisis sigue, aunque no ocupe titulares

El ruido informativo sobre el queroseno ha bajado, pero los efectos reales están justo empezando a consolidarse en los precios y en la oferta de vuelos. La cumbre de IATA en Río ha dejado un mensaje claro: 2026 será un año de transición forzosa para la aviación, con márgenes ajustados, tarifas más altas y menos tolerancia al asiento vacío. Para el viajero español, eso significa planificar con más antelación, comparar con más detalle y, sobre todo, estar bien informado antes de pulsar «comprar».

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