Extras #2 – Asientos: ¿merece la pena pagar por elegir sitio?

El extra que casi todo el mundo acaba eligiendo para viajar junto a sus acompañantes y con el que las aerolíneas low cost generan el mayor beneficio.

Hace apenas unos años, elegir asiento era algo que venía incluido en el precio del billete. Hoy, incluso en muchas aerolíneas tradicionales, esa opción se ha convertido en un “extra” que puede sumar fácilmente entre 10 y 30 euros por trayecto. La tendencia empezó con las low-cost, pero se ha extendido a casi todo el sector. El resultado: muchos pasajeros pagan sin saber que, en realidad, no era necesario.

Durante el proceso de compra, la pantalla de selección de asientos se presenta casi como una obligación. Aparecen mapas de cabina en tonos verdes, amarillos y rojos, con mensajes del tipo “elige ahora para sentarte junto a tus acompañantes”. El objetivo es claro: crear la sensación de que si no reservas, te quedarás separado o tendrás el peor asiento posible. Pero en la práctica, esto rara vez ocurre.

Las aerolíneas tradicionales: paga si quieres… o espera al check-in

En aerolíneas como Iberia, Lufthansa o Air France, la selección de asiento puede costar entre 10 y 30 euros por trayecto, dependiendo del vuelo y la tarifa. Sin embargo, esa elección anticipada no es obligatoria. Si decides esperar hasta el momento del check-in, ya sea online o en el propio aeropuerto, el sistema suele asignarte un asiento gratuito y, en la mayoría de los casos, junto a tus acompañantes.

En muchos vuelos, el personal de facturación o de puerta de embarque puede reajustar los asientos para que los pasajeros de una misma reserva viajen juntos. Es decir, pagar por adelantado no garantiza nada más que tenerlo cerrado desde el primer momento. En trayectos cortos o con baja ocupación, la diferencia entre pagar o no es prácticamente nula.

Por eso, si vuelas con una aerolínea tradicional y no necesitas un asiento específico (como salida de emergencia o pasillo en largo recorrido), la recomendación es clara: espera al check-in. Ahorrarás dinero sin perder comodidad.

Las low-cost: donde todo cuesta (y a veces más que el billete)

En el caso de las aerolíneas low-cost —Ryanair, Wizz Air, easyJet o Vueling— la situación es distinta. Aquí, el modelo de negocio se basa precisamente en cobrar por extras, y el asiento es uno de los principales. En vuelos cortos, los precios suelen moverse entre 6 y 20 euros por trayecto, aunque en algunos casos pueden superar incluso el precio del billete.

Por ejemplo, un vuelo Málaga–Milán con Ryanair puede costar 15 €, pero elegir un asiento en las primeras filas cuesta 12 €. Si viajas con acompañantes, pagar por todos los asientos puede duplicar fácilmente el precio final del viaje.

Aun así, existen algunos trucos y márgenes que permiten ahorrar. En este tipo de aerolíenas el sistema asigna los asientos de manera aleatoria al hacer el check-in, pero si esperas a hacerlo a las últimas horas antes de la salida del vuelo, cuando la mayoría de pasajeros ya ha elegido asiento, el algoritmo tiende a colocar a las personas de una misma reserva juntas si hay huecos disponibles. No es infalible, pero funciona muchas veces. Eso sí, ten cuidado porque si no haces el check-in antes de 3 horas de tu vuelo te tocará hacerlo en el mostrador y algunas aerolíneas low-cost ya han empezado a cobrar por este servicio.

También existen algunos trucos para conseguir tu asiento preferido de forma completamente gratuita que no siempre funcionan pero hay que tenerlos en cuenta:

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Cuándo merece la pena pagar

Hay casos en los que sí puede tener sentido gastar en el asiento. Por ejemplo, si necesitas espacio extra (como los asientos junto a la salida de emergencia o en primera fila), si viajas con niños pequeños o si el vuelo es largo y quieres asegurarte una posición concreta. En trayectos intercontinentales, los asientos con más espacio para las piernas o con ubicación específica pueden marcar una diferencia real en comodidad.

Pero en vuelos cortos dentro de Europa, pagar por un asiento no tiene mucho sentido. En una ruta de hora y media, el tiempo en cabina es demasiado corto como para que importe estar junto a la ventanilla o dos filas más adelante. Y si viajas acompañado, siempre puedes intentar hablar con el personal de embarque para cambiar de sitio una vez a bordo.

Conclusión: un extra con más marketing que valor real

El asiento reservado es uno de los extras más rentables para las aerolíneas, pero también uno de los más prescindibles para los viajeros. En la mayoría de los casos, pagar por él solo aporta una falsa sensación de control. Esperar al check-in o utilizar los trucos que ofrecen algunas apps puede suponer un ahorro significativo, especialmente si viajas con frecuencia.

En resumen, reservar asiento solo merece la pena si el vuelo es largo, si buscas una ubicación concreta o si la comodidad es prioritaria. Para el resto, es dinero tirado. Y como veremos en los próximos artículos de esta serie, con los extras ocurre casi siempre lo mismo: la información y un poco de paciencia valen más que cualquier suplemento.

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